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Perfile Agricultora: Leonor Rojas Murcía de Colombia

Nombre: Leonor Rojas Murcía
Localidad: San José del Fragua, Caquetá, Colombia
Cultivos: Cacao, huerta, sistemas policultivos
Años dedicados a la actividad agrícola: 20 años

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Leonor Rojas Murcía tiene 52 años y es agricultora de San José del Fragua, Colombia. Desde niña aprendió las labores de agricultura viendo a su padre cuando cultivaban plátano, maíz, arroz y cacao. De él heredo no solo el conocimiento, sino también el amor al campo.

Hoy, Leonor trabaja en una finca de siete hectáreas que transformó de potrero en un sistema agrícola diverso, donde cultiva cacao, frutales, verduras, plantas aromáticas y medicinales. Este espacio no solo garantiza el sustento diario de su familia, sino que también ha permitido el regreso de aves y mamíferos, evidenciando la recuperación de la biodiversidad. Para ella, el cacao es mucho más que un cultivo: es memoria, herencia y esperanza. “El cacao es la memoria de mi papá y representa vida dulce, calma, sanación y economía”.

Leonor forma parte de la asociación ASOACASAN, que reúne a 62 familias productoras de cacao. La asociación cuenta con el apoyo de WWF Colombia, que a través del proceso Cacao Amazónico y Paz, brinda asesoría técnica en conservación de la biodiversidad y promueve el manejo agroforestal. El cacao se convirtió en una alternativa para construir paz. “Para nosotros, cultivar cacao no es solo una decisión económica o ambiental, es una forma de vivir con tranquilidad y aportar a nuestras comunidades”.

Para los agricultores de San José del Fragua dedicarse al cultivo de cacao es más que una decisión ambiental o económica, también aporta paz y tranquilidad a las comunidades.

La asociación ASOACASAN fue creada originalmente en respuesta a la falta de oportunidades económicas seguras en la región. En ese momento, la fumigación de cultivos de uso ilícito, principalmente coca, puso en peligro a algunos campesinos, que se veían amenazados por la presencia de grupos armados ilegales que reclutaban a jóvenes.

En su día a día, Leonor combina el trabajo en su finca con su rol como líder. Es presidenta del Comité de Transformación, integrado por 12 mujeres, y vocal de la Junta Directiva de ASOACASAN. Se levanta temprano para recorrer sus cultivos, cuidar las plantas, seleccionar semillas y fortalecer un banco que sueña compartir con otros agricultores. “Quiero que la gente venga, intercambie semillas y conozca lo que es nuestro”, explica.

Como mujer líder, Leonor ha encontrado en la transformación del cacao una oportunidad para reconocer y potenciar los saberes femeninos. Junto a otras mujeres, ha impulsado procesos de empoderamiento, calidad y trazabilidad, demostrando que ellas pueden participar en todas las etapas: desde la siembra hasta la comercialización. “Estamos cerrando brechas. Antes se pensaba que la tierra era solo para hombres, pero hoy demostramos que podemos cultivar, transformar y vender”. También invita a los jóvenes a hacer parte de este proceso: “Quien cultiva sabe de qué se alimenta. El campo es un espacio para vivir mejor, respirar aire puro y crear oportunidades”.

En su casa y en la finca tiene varios tarros y platos en los que almacena las semillas que ha ido recogiendo desde su llegada al municipio. Busca hacer un banco de semillas para intercambiar con otros agricultores y fortalecer los productos de la Amazonía.

La siembra de cacao representó una nueva oportunidad para fomentar la paz, en la que niños, mujeres y hombres trabajan juntos. Además, el cacao puede ayudar a recuperar suelos degradados y mantenerse productivo durante hasta 30 años.

Asimismo, ASOACASAN lidera innovaciones sociales y esfuerzos de integración generacional al involucrar activamente a niños y jóvenes en las actividades de producción de cacao. En San José del Fragua, la producción de cacao garantiza que el conocimiento, las prácticas y los valores se transmitan entre generaciones.

En reconocimiento al Año Internacional de la Mujer Agricultora, The Foodscapes Collective destaca a mujeres agricultoras cuyo trabajo sostiene familias, comunidades y sistemas alimentarios. Esta serie comparte las voces y experiencias de mujeres agricultoras a través de breves conversaciones sobre sus trayectorias y el significado de cultivar alimentos.

Leonor Rojas Murcía of Colombia photo 3

¿Qué la motivó a ser agricultora?

Vi que la gente no estaba cultivando comida y cómo era posible que tuvieramos la tierra y no la aprovecharamos. Mis padres me enseñaron a cultivar y en la tierra uno tiene la oportunidad de cosechar. Mi alma de campesina me llevó a dedicarme a la agricultura

Hoy en día, amo mi tierra, he tenido la oportunidad con las organizaciones de conocer partes donde surgió la violencia y el territorio se ha construido dede ahí y me gustaría implentarlo donde vivo.

Vivir aquí para mí es ser fiel a la tierra que me vio nacer y ser esa hija que no abandona sus raíces. Es un territorio bañado por aguas cristalinas y con vocación forestal y esta es la verdadera riqueza que estamos llamados a cuidar y respetar. El cacao es una apuesta de mi familia. Mi papá sembró cacao y ahora veo con esperanza el trabajo en la asociación.

¿Dónde aprendió la agricultura?

Observando a mi papá. Yo tengo cacao porque es la memoria de mi papá. Él era agricultor, tenía plátano,  maíz, arroz y cacao. Nosotros íbamos a traer los plátanos para darles a los cerdos y encontrabamos esos árboles, con esas frutas y las cogíamos. Las partíamos como un dulce, entonces la felicidad en mi niñez fue el cacao.

Nosotros fuimos muy abundantes en comida en la niñez, pero éramos escasos en zapatos y en ropa. Pero no nos hacía falta. Éramos felices, andábamos descalzos y con ropa ligera. Entonces el cacao era más de disfrutar y chupar ese dulce. Traíamos la semillas y las poníamos el sol y las llevamos a la tienda y no las compraban. Nos daban unas monedas y unos billetes, que con eso comprábamos zapatos.

¿Cómo es un día típico en su granja? 

Actualmente soy presidenta del Comité de Transformación, integrado por 12 mujeres, y vocal de la Junta Directiva de Asoacasan. En mi finca tengo los productos que transformamos y me encargo de venderlos. Me gusta ofrecer los productos y los surtimos cada tanto. Eso creo que lo aprendí de mi padre porque él era comerciante de ganado y de cerdos.

Me levanto a las 6 de la mañana. En la finca cuido de los cultivos, los recorro y veo que les falta. También tengo separadas semillas que voy encontrando y con las que voy formando un banco de semillas. Quiero que la gente pueda venir a mi finca a intercambiar semillas y que conozcan los productos propios de la región. Mi papá cuando cosechaba escogía las semillas y las compartía y eso aprendí.

El cacao me está enseñando que a los árboles hay que darles forma para que ellos sean productivos también. Le hablo al cultivo de cacao para que sea más fuertes, las nutro. Para mí, el árbol es como un hijo porque tengo que alimentarlo para que sea más fuerte a largo plazo, así como los hijos.

Aprendí a podar las plantas porque durante mi niñez eso era natural. Cada tres meses le hacemos control de podas y nutrición, y eso me ha permitido que no se infecte y tenerlo sano.

Leonor Rojas Murcía of Colombia photo 2

¿Qué desafíos enfrenta como mujer agricultora –ya sea en relación con la tierra, acceso a recursos, mercados o el reconocimiento–? 

Como líder del Comité de transformación y como mujer, y a través de los procesos que llevo de empoderamiento e intercambio de experiencias con las mujeres, descubrí que las mujeres tienen sus propios saberes. En este caso fue la oportunidad para juntar esos saberes y transformar el grano y el cacao.

Nos juntamos para potencializar ese saber, para mejorarlo y llevarlo a una mejor calidad, con buena trazabilidad y pensando en sacar un producto terminado de exportación.

Todas somos lideresas en nuestras familias y ha sido la oportunidad para cerrar brechas en las que se pensaba que la tierra era solo un espacio para hombres. Desde nuestra organización hemos demostrado que nosotras podemos cultivar, trabajar el campo, transformar el producto y vender. Estamos en todas las líneas del proceso y en la directiva de la asociación. Observo a estas mujeres y veo el potencial de sus liderazgos y las capacidades y saberes que tienen.

Cada una de nosotras tenemos un rol. Están las que descascarillan, se encargan del tostado, las que trabajan el chocolate. Las tareas no se asignan sino que cada una trabaja en lo que le gusta.

¿Qué significa para usted la agricultura? ¿Hay algún cultivo o producto que tenga un significado especial para usted? 

Sí, el cacao: significa vida dulce, calma, sanación y economía. La agricultura es abundancia y riqueza.

Como la tierra es mujer, producimos diversidad. Un componente que nos da la tierra es la semilla, y sin semillas no podríamos hacer agricultura.

El cacao es una bebida nacional y una bebida mundial. Se come de muchas formas y si vamos a ver la historia, el cacao es bebida de dioses.

Quiero que la gente se enamore del cacao y que el cacao sea ese cultivo que aporte y siga aportando a la paz, hacia la construcción de territorio y de cuidado.

¿Qué consejo le daría a las jóvenes que quieren dedicarse a la agricultura? 

Quien cultiva sabe de qué se alimenta. Cultivar los propios cultivos es lo mejor que le puede pasar a uno, también eso le da autonomía para la alimentación. La agricultura es rentable y es una necesidad para todos.

Uno debe mostrarse feliz de lo que hace en el campo, que los jóvenes vean el campo como un espacio para respirar aire puro, hacer actividades únicas y traer beneficios. Los invito a darle valor agregado a los productos y tener un mejor vivir.

 ¿Qué significa compartir el cacao?

Compartir el cacao, por decir, dar la degustación, significa para uno dar parte de la esencia del ser de cada mujer. Es gratificante, es una alegría inmensa. Es la felicidad de que valió la pena y que estamos seguras que lo que estamos haciendo trasciende y en cada producto estamos entregando un pedazo de nuestra alma, un pedazo de nuestra esencia, un pedazo de nuestra tierra. Porque al final de cuentas la tierra es la que nos da el producto para luego consumirlo. Hacerle una transformación y consumirlo.

¿Qué siente al probar el cacao de su región?

Primeramente, en el grano, ese olor a dulce a fermentado. Me da felicidad, nos da alegría, nos da unidad, nos da lazos de hermandad hacía con las mujeres. Pienso que estamos haciendo tejido social con las mujeres, empoderando cada día los saberes y la labor de cada mujer. Cuando vendemos un producto se recibe un peso monetario que dignifica el trabajo de cada mujer.

 ¿Qué especies han regresado al territorio?

El hecho de haber tumbado bosque hizo que muchas aves y mamíferos desaparecieran. Uno de los motivos que me llevó a tener ese cacao también fue reforestar, ahora ha aumentado la flora y la fauna.

Photos courtesy of Leonor Rojas Murcía


Carole Dupuy-Batkai photo

Carole Dupuy-Batkai

Carole is a project manager and sociologist with international experience across Europe and North America. With a background in linguistics, political science, and sociology, her work has focused on human rights, women’s initiatives, indigenous peoples, and sustainability. As a Certified Chocolate Taster, she is now deepening her expertise in ethical cacao sourcing and heritage cacao varieties.

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